En la historia de Inglaterra, un hombre con valor y dignidad demostrado en combate y en sociedad era recompensado con el título de "Caballero". Este título dejaba conocer al pueblo que su poseedor no sólo era un hombre de honor sino de gran destreza en el combate.
Algo parecido ocurría en Japón, en donde un hombre de similares características era reconocido con el título de "Samurai".
